No obligues a nadie a quererte, mejor oblígalo a irse. Quien insista en quedarse, es quien realmente te quiere. Siempre seremos para alguien, la persona correcta que conocieron en el momento equivocado.

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martes, 23 de agosto de 2016

NIÑA EN EL TIEMPO.

El paso del tiempo ha cubierto tu cuerpo de arrugas, surcos imperecederos que vislumbran tu edad, pero que indican que has vivido, has vivido mucho.
¡Has conocido a tanta gente!.
Siempre fuiste callada, sencilla, incluso diría yo que humilde; aunque en el transcurso de los años manejaste mucho dinero y por tus manos pasaron infinitos manjares y buenos caldos.
Tuviste la virtud, y eso te hizo ejemplo, de escuchar callada las conversaciones de los que te rodeaban; jamás un reproche, jamás una contestación, aunque algunos incluso tuvieron la osadía de golpearte en algún momento del fragor de su debate; otros, encontraron en ti un punto de apoyo importante ante la adversidad.
Tu imagen luce betas más oscuras que se confunden con tu rubio y lo hacen menos brillante, quizá también por ese paso del tiempo que es inexorable; has asistido al rodaje de películas, programas de televisión; has escuchado cante del bueno y has acompañado a muchos en sus celebraciones como estatua vigilante.
En fin, años y más años, gente y más gente delante y detrás de ti, el paso del tiempo te ha dado la misma solera que las barricas que duermen más adentro de donde resides. Al final, como todos, serás pasto de las llamas, ojalá sea dentro de muchos años y de muchas peripecias más por vivir, de momento sigues perdurando en el tiempo.
Si quieres conocer a mi amiga, puedes acercarte a la taberna Manuel el Sargentillo, pedir un botellín muy frío y apoyarte en ella para hacerle un poco de compañía.