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martes, 26 de agosto de 2014

CAMINANTE NO HAY CAMINO.

La vida, es un camino excepcional; duelen los pies de tanto andar, te clavas piedras en el recorrido, algunas se te meten dentro del calzado (te quitas el zapato y las retiras), observas un lindo paisaje (aunque algunas veces hay tormentas, viento, y frío); escuchas cantar a los pájaros (otras veces tienes que salir corriendo de los cuervos); te encuentras a caminantes que te saludan, que te acompañan en el camino y te hacen el recorrido mucho más ameno (aunque algunos sea para robarte, incluso hasta la felicidad); en algún momento te sientas a descansar para coger aliento y hay buenos samaritanos que te traen un poco de agua fresca para que puedas continuar; eres el que toma las decisiones de los ramales por donde caminar y normalmente no haces caso de los caminantes mayores que conocen los caminos. En suma, hasta que no llegues al escarpado risco donde termina el sendero, tu camino sigue y tú debes seguir caminando. Porque para el caminante no hay camino, hace su camino al andar.